Reformar una vivienda en Mallorca viviendo en el extranjero
Puntos clave
- Lo que la distancia rompe de verdad son las decisiones, no los trabajos.
- Decida todo lo que se pueda decidir antes de empezar, no según llega cada gremio.
- Una empresa que informa con un ritmo fijo vale más que otra algo más barata y callada.
- Merece la pena organizar dos visitas: una para el alcance de la obra y otra en la entrega.
Una reforma dirigida desde otro país no es una reforma normal con viajes añadidos. Lo que cambia son las decisiones. En cualquier obra hay preguntas que hay que contestar en uno o dos días, y en una vivienda que está en el extranjero esas preguntas llegan mientras usted trabaja en otro huso horario, sin poder ver aquello que le están describiendo.
Casi todo lo demás se deriva de ahí
Por eso el alcance de la obra tiene que quedar decidido de forma más completa antes de empezar de lo que haría falta si usted viviera cerca. Por eso las elecciones deben quedar hechas y encargadas por adelantado, en lugar de resolverse según llega cada gremio. Y por eso que haya en la isla una persona concreta responsable importa más que cualquier línea suelta del presupuesto.
También cambia lo que significa una buena empresa en su caso concreto. La mejor constructora disponible es la elección equivocada si allí nadie contesta los correos. Una empresa que informa con un ritmo fijo, envía fotografías en las fases acordadas y avisa pronto cuando algo se ha retrasado vale más que otra ligeramente más barata y callada durante tres semanas.
Qué dejar cerrado antes de empezar la obra
- Quién guarda las llaves en la isla y quién más puede entrar.
- El interlocutor único con nombre y apellidos, y quién le sustituye cuando no está.
- Cómo le llegan las decisiones y en cuánto tiempo se compromete usted a contestar.
- Qué elecciones están ya tomadas y cuáles siguen realmente abiertas.
- El ritmo de los informes y qué contiene en realidad cada informe.
- Qué pasa cuando aparece algo detrás de un muro y usted no está allí.
- Quién recibe, revisa y guarda las entregas de material.
- Cómo se escalonan los pagos y contra qué pruebas de avance.
- En qué estado se deja la vivienda entre fases.
Pida pruebas, no tranquilidad
Lo más difícil de una obra a distancia es que usted no puede verificar nada de lo que le cuentan. La solución es acordar de antemano en qué consisten esas pruebas, para no tener que pedirlas después como si dudara de alguien.
| Momento | Qué pedir | Por qué importa después |
|---|---|---|
| Antes de empezar la obra | Fotografías de cada estancia tal y como está | Deja claro qué estaba ya dañado |
| Tras la demolición interior | Fotografías de lo que había detrás de los acabados | Es la única ocasión de verlo |
| En la primera fase de instalaciones | Fotografías del trazado de tuberías y cables | Las querrá dentro de diez años |
| Antes de tapar las instalaciones | Un recorrido en vídeo, o una visita | El último momento en que cambiar algo sale barato |
| En cada hito de pago | Qué se ha completado frente a ese hito | Mantiene el pago ligado al avance |
| En la entrega | Certificados y un registro de lo que queda oculto | Una casa sin registro es difícil de mantener |
Organice las visitas en torno a la obra
Dos visitas compensan lo que cuestan. La primera es para el alcance de la obra: recorrer la vivienda con las empresas es la visita que de verdad cuesta sustituir por una llamada, y merece la pena organizar el viaje alrededor de ella. La segunda es la entrega, porque repasar los remates es mucho más fácil de pie en la habitación y una lista se acuerda mejor de lo que se describe.
Si puede permitirse una tercera, colóquela en la primera fase de instalaciones, antes de que se tape nada. Es el momento en el que ver el edificio en persona todavía cambia lo que ocurre a continuación.
El dinero y el idioma
Acuerde los hitos de pago contra el avance y no contra fechas, y acuerde en qué idioma queda el registro escrito. Las dos cosas son fáciles al principio e incómodas a mitad de obra. Si una persona local actúa en su nombre, diga quién es y diga qué puede decidir, porque una respuesta poco clara a eso es donde más se tuercen las obras a distancia.
La fórmula que mejor encaja con esto suele ser llave en mano, y la página para este perfil es la de propietarios de segunda residencia.
¿Tengo que estar allí en algún momento?
Es posible no estarlo, y es mejor estarlo dos veces: una para el alcance de la obra y otra en la entrega. Todo lo que hay en medio puede llevarse a distancia si la empresa está organizada para ello, pero esos dos momentos son en los que estar en la habitación compensa el vuelo.
¿Cada cuánto debería recibir noticias?
Acuérdelo por escrito antes de empezar la obra, en lugar de descubrirlo sobre la marcha. Un intervalo fijo con fotografías es habitual y no cuesta nada pedirlo. Lo que gana con ello es la confianza de que el silencio significa avance.
¿Puede actuar alguien local en mi nombre?
Muchos propietarios lo organizan justo así. Diga quién es desde el principio y diga qué puede decidir sin consultarle, porque ese límite es lo que hace que el acuerdo funcione o falle.
¿Y si no hablo español?
Es habitual, y conviene plantearlo al pedir los presupuestos y no después de haber elegido. Acuerde en qué idioma queda el registro escrito, porque es aquello en lo que se apoyará si algún día hay una discrepancia.
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